El futbol traspasa las fronteras, y no solo las geográficas: también las sociales, temporales y económicas. Para ejemplificarlo, tenemos a dos países totalmente pamboleros, como coloquialmente se llama a los aficionados al balompié en México. Una de estas naciones es, precisamente, México, donde tanto en la ciudad como en el pueblito más apartado hay una cancha de futbol, ya sea oficial, de un parque popular o la clásica de tierra.
El segundo país es Italia, cuatro veces campeona del mundo, aunque, poco antes de escribir estas palabras, quedó eliminada por tercera vez consecutiva de un mundial, en este caso, el de 2026, a jugarse en México, Estados Unidos y Canadá.
Elegimos a Italia entre tantos países pamboleros porque la novela de la cual hablaremos es autoría de un escritor de esa nación, Pino Cacucci (1955). La obra es San Isidro Futbol, publicada originalmente en 1991. Cacucci ha viajado y vivido en diversos países, entre ellos México. Por eso, no es de extrañar que haya decidido ambientar esta novela corta en un pequeño pueblo ficticio ubicado entre los estados de Puebla, Veracruz y Oaxaca. Como ninguna de estas entidades lo reconoce como parte de su territorio, San Isidro se encuentra en una especie de limbo gubernamental.
Sin embargo, San Isidro podrá no tener un estado al cual pertenecer, pero sí equipo de futbol, que participa en un campeonato junto con las escuadras representativas de los ranchos de la zona. La estrella del equipo es Quintino Pólvora, joven trabajador de un rancho de los alrededores, a quien los habitantes de San Isidro le regalan una bicicleta con tal de que no tenga que caminar seis horas cada sábado para llegar al pueblo y tenga las piernas un poco menos cansadas para el partido de cada domingo.
El encuentro que el San Isidro debe jugar contra el equipo del rancho La Pizpireta es tan importante para los pobladores, que organizan una asamblea para determinar si Quintino debe ser portero ante el malestar estomacal del arquero titular o jugador de campo con plena libertad para ir al ataque.
Pero este no es el único problema derivado del encuentro ante el cuadro de La Pizpireta: el terreno donde se jugará carece de las líneas de cal que delimitan la cancha, el medio campo, el círculo central, las áreas, los tiros de esquina, el manchón penal.
Ante la carencia absoluta de cal en el pueblo, la asamblea le pide a Álvaro Cristóbal, campesino del lugar, donar algunos costales de un peculiar abono blanco que acaba de conseguir y que, como Quintino Pólvora descubrirá más tarde, posee peculiares propiedades estimulantes…
Pueden conocer el final de esta historia pambolera, que retrata muy bien el ambiente de un típico pueblito mexicano, si descargan la novela San Isidro Futbol, disponible totalmente gratis en la página electrónica www.brigadaparaleerenlibertad.com. Incluso pueden ver la presentación de esta obra, con el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II y el autor, en el enlace que les dejamos abajo.
Hasta la próxima.