futbolmania y la jugada del cosmos: el poder de las historias

En esta ocasión, a todos los que quieren y a todos los que aman el futbol, como solía decir el inolvidable Ángel Fernández al inicio de sus narraciones, les recomendaré dos cuentos que tienen al balompié como motivo de inspiración. Se trata de dos relatos que pueden encontrar en el libro ¡Empatamos, Pilar!, recopilación de historias futboleras realizada por Mariví Cerisola y José Martínez Torres.

El primero de los cuentos se llama “¡Futbolmanía!”, escrito por Valentina Verruso y Claudia González. Esta historia retrata la fiebre que el balompié despierta sobre todo en las niñas, entusiastas practicantes de este deporte, cuya rama femenil crece cada día más alrededor del mundo.

María, protagonista del relato, se declara la más futbolera de todas las niñas. Vive en Lima, Perú, y es fan de Claudio Pizarro, hoy retirado de las canchas pero que fuera delantero estrella del Bayern Munich, uno de los clubes más importantes de la Bundesliga de Alemania, además de capitán del seleccionado inca. María, junto con su amigo Martín, quiere jugar en el equipo de su escuela pero son rechazados porque hay otros niños que lo tienen acaparado y les dan preferencia a sus amigos para integrarlo.

Es cuando se organiza un campeonato interescolar que María y Martín aprovechan la ausencia de dos estudiantes colombianos que jugarían en el equipo para hacerse pasar por ellos y demostrar su valía, pues la niña logra el único gol del partido por el título, lo que le da el campeonato a su escuela.

Cuando todo parecía felicidad para María porque, además de ganar el campeonato, el mismo Claudio Pizarro entregaría la copa, la suplantación es descubierta, lo que obliga a la protagonista a confesar la verdad y dar sus razones para haber hecho lo que hizo. ¿Qué le dijo entonces su ídolo Pizarro?

El segundo cuento se llama “La jugada del cosmos”, de Mariana Rodríguez Espinoza. En esta historia, dos viejos amigos recuerdan los tiempos cuando jugaban futbol en el Maximus. De entre todos los compañeros que rememoran en la charla, sobresale Antonio Díaz, hábil e inteligente futbolista, estrella del equipo. Además de ser un billarista de la cancha, también era un estudioso de los partidos y los rivales. Antonio estaba obsesionado con el gol perfecto, la jugada que reflejara el orden del cosmos. Según él, cinco pases resultaban suficientes para anotar. Antonio llenaba pizarrones con apuntes para conseguir el tanto soñado, hasta que un día salió de su casa gritando “¡La tengo! ¡La jugada cósmica!”. Decía que Dios se la había revelado en un sueño para que la compartiera con el mundo. Buscó a su entrenador para mostrársela, pero lo tomó por loco. Sin embargo, se corrió la voz de que Toño había descubierto la jugada ideal y todo el barrio fue a verlo a los entrenamientos. La estrella del Maximus ordenó a sus compañeros en el campo, les transmitió instrucciones precisas. Cuando dio la orden, ejecutaron los movimientos, complejos y sencillos a la vez. Sin importar que cambiaran los futbolistas, la jugada siempre salía perfecta. Cuando el equipo casi la tenía aprendida, Antonio sufrió un colapso que lo llevó al psiquiátrico. ¿Qué pasó con la jugada perfecta?

Los invito a descubrir el final de estas historias escritas por mujeres, lo que demuestra un hecho en la actualidad innegable: la participación cada vez mayor de las féminas en el futbol desde las letras, los micrófonos, la prensa, las tribunas y la cancha.

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