Futbol americano y literatura: cuento “El Guerrero”

A todas las figuras del deporte les llega el momento de retirarse, pero sus hazañas quedan en la memoria de los aficionados. Sin embargo, hay atletas de trayectoria más modesta que permanecen un tiempo en el recuerdo y cuya huella, tristemente, se pierde con los años.

Una manera de que los deportistas revivan viejas glorias son los partidos de veteranos, donde se vuelve a ver a jugadores que sorprenden porque resultan irreconocibles físicamente o porque muestran algo de la magia de antaño.

Ejemplo de ello es el cuento “El Guerrero”, del escritor mexicano Gerardo de la Torre (1938-2022). Esta es la historia de Guerrero, un exjugador de futbol americano colegial que es invitado a participar en un partido de exfiguras de este deporte. Aunque no se mencionan por su nombre, reconocemos en el azul y oro de uno y guinda y blanco del otro a los protagonistas del clásico estudiantil de México: la UNAM y el Poli.

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A sus 40 años, Guerrero, para sus excompañeros, está acabado y corre el riesgo de lesionarse seriamente si juega (Tom Brady tiene 44 y eso no le impide ser una figura de la NFL, pero consideremos que cuando este relato fue publicado, en 1993, la etapa competitiva de un atleta era diferente), pues enfrentará a rivales más jóvenes y con menor tiempo de inactividad.

Aun así, está emocionado por defender de nuevo los colores del Politécnico. El día del encuentro, ocupa su antigua posición de corredor, pero sus compañeros no le pasan el ovoide: le pierden confianza al verlo derrumbarse ante los contrarios. Sin embargo, quiere demostrarles que todavía puede, mas todo cambia cuando lo mandan a la banca.

Al voltear a la tribuna, el veterano corredor se percata de que nadie lo reconoce, nadie grita su nombre. Está lejos de esa época dorada en que fue una estrella del emparrillado. Pero para él sería suficiente con que un solo aficionado lo recordara.

En su mente resuenan las palabras de los excompañeros: a los 40 ya nada es igual: se pierde fuerza, elasticidad; los más jóvenes te pueden romper un hueso; te has ablandado mucho con tu trabajo de oficina, te han hecho mal las comodidades.

En el descanso, Guerrero escucha al entrenador y está totalmente en desacuerdo con sus instrucciones. Está a punto de contradecirlo, de hablar de los viejos valores del juego, incluso borra las indicaciones del coach en el pizarrón, pero no encuentra coraje para dirigirse a los compañeros porque todos lo ignoran, lo ven como un viejo ridículo.

A minuto y medio de que termine el partido y abajo en el marcador por 7 puntos, Guerrero quiere demostrar que aún tiene valor, por lo que le pide al entrenador la oportunidad de comandar la última ofensiva…Pueden encontrar “El Guerrero” en el libro La lluvia en Corinto y disfrutar la prosa de Gerardo de la Torre, uno de los escritores más importantes de su generación y gran aficionado al beisbol, deporte donde fue pícher

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