“Que baje Dios y lo vea”: una película de futbol

El arrastre que tiene el futbol alcanza niveles insospechados para muchos. El deporte más popular del mundo cuenta entre sus aficionados con niños, jóvenes, adultos, obreros, profesionistas, comerciantes, intelectuales, políticos, transportistas y hasta ministros religiosos. Es de sobra conocido que el papa Francisco, máximo líder de la Iglesia católica, es ferviente seguidor del equipo argentino San Lorenzo de Almagro; incluso, hace ya algunos años, en Italia, un sacerdote sorprendía a los feligreses cuando, en medio del sermón, dedicaba un tiempo a comentar los partidos de la jornada del balompié de aquel país.

Ese poder del futbol para conquistar a gente que, por su ocupación o profesión, como podría ser el caso de los religiosos, quizá no se interesaría en algo en apariencia tan poco importante se ve reflejado en una película española que pueden encontrar en “Flitnex”. Se trata de “Que baje Dios y lo vea” (2018), protagonizada por Karra Elejalde y Alain Hernández y dirigida por Curro Velázquez.

Esta es la historia del monasterio de San Teodosio, ubicado en la provincia española y que se encuentra en graves dificultades pues, por la crisis económica que vive la Iglesia ante la baja de creyentes, está a punto de convertirse en un centro turístico. El encargado del seminario, el padre Munilla (Elejalde), parece resignado ante lo inevitable, pero la llegada de un joven sacerdote poco ortodoxo, el cura Salvador (Hernández), le da un giro a la situación. Los seminaristas de San Teodosio están habituados a la tradicionalista y poco estimulante dirección de Munilla, pero, en medio del tedio que aletarga a los futuros ministros religiosos, el padre Salvador los revitaliza con una actividad más terrenal: el futbol.

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La esperanza de rescatar San Teodosio surge junto con los goles, pues el obispo del que depende el seminario, al ver el entusiasmo con que los seminaristas juegan al futbol dirigidos por el padre Salvador, le dice a Munilla que, si su equipo gana la Champion Clerum, torneo exclusivo para religiosos y cuya final se juega en el Vaticano, la Santa Sede no permitirá que el campeón del certamen pierda sus instalaciones.

Entonces el equipo de San Teodosio cobra forma oficialmente, pero su camino a la conquista de la Champion Clerum no será fácil, pues el padre Salvador tendrá que poner en forma a seminaristas que muy poca o nula actividad física han realizado en su vida y deberán enfrentar a conjuntos experimentados. Pero el descubrimiento de los nuevos futbolistas va más allá del deporte: también tendrán un crecimiento como personas, ya que el balompié les da oportunidad de conocer aspectos de sí mismos y de la vida que nunca imaginaron.

“Que baje Dios y lo vea” no sólo es una divertida cinta que nos presenta al peculiar equipo de San Teodosio, con su pintoresco portero mexicano incluido: también invita a reflexionar sobre cómo una actividad en apariencia intrascendente como el futbol puede equipararse a la religión por su capacidad de congregar y hermanar a las masas porque también aporta valores.

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